Joe Lastie
El ritmo es la clave de todo, tanto en la música como en la vida. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Se trata de un elemento intangible que nos une a todos y todas de manera visceral, nos excita, nos hace volver a ser animales hambrientos de emociones y nos eleva por encima de todo aquello terrenal que podemos acariciar con la punta de los dedos. Desde las tribus prehistóricas que se reunían alrededor del fuego y danzaban al ritmo de instrumentos rudimentarios, hasta los viajes lisérgicos que emprendían los hippies siguiendo el groove psicodélico de su época, pasando por los encuentros de los esclavos africanos en una plaza de Nueva Orleans en el siglo XVII donde podían tocar libremente sus instrumentos de percusión.
El ritmo siempre ha estado presente a lo largo de la historia, rompiendo tabúes, contorneando cuerpos y haciendo avanzar la música (y la sociedad) hacia nuevos territorios. Precisamente, Nueva Orleans es una de las ciudades que ha encumbrado a más bateristas de jazz y R&B a lo largo de las décadas y uno de los ilustres herederos de esta tradición centenaria es Joe Lastie, que aprendió el arte de las baquetas en las jam sessions que se organizaban en casa de sus familiares en el barrio del Lower Ninth Ward en la década de los sesenta.
Aprovechando que el pasado mes de julio estuvo de gira por España con la banda de Carlos Childe, tuve la oportunidad de hablar con él sobre sus inicios profesionales, su conexión con el hip-hop de Nueva York, su experiencia con la Preservation Hall Jazz Band y sus álbumes en solitario. Una historia de ida y vuelta que nos traslada al corazón de la Crescent City y nos descubre secretos de algunas de sus grandes leyendas.
Entrevistamos a Joe Lastie: leyenda de la Preservation Hall Jazz Band