Jack Coleman

La vida da muchas vueltas y, a veces, para llegar a donde realmente queremos estar tenemos que pasar por diversas etapas que van marcando nuestra manera de ser hasta que alcanzamos esa meta tan deseada… y entonces ya no hay vuelta atrás. En esta época incierta que vivimos, hay quienes afirman que tener un deseo es de iluminados, fantasiosos e incluso de utópicos. Pero qué bonitas suenan estas palabras en medio de un día nublado y con las malas noticias parpadeando en el televisor. Esta disertación sobre los anhelos viene a cuento de la última película de Jack Coleman (“Groove Move”), seguramente el director de cine de surf underground más carismático que ha asaltado las pantallas de cine (y de Internet) en los últimos años. Como podéis imaginar, lograr que su vida girara alrededor de las olas, de las cámaras de 16mm y de los objetivos angulares no fue un camino sencillo, pero el resultado ha merecido todos los esfuerzos y hoy se ha convertido en un referente de la cada vez más apasionante escena DIY. Un viaje personal y geográfico que nos lleva desde su California natal hasta las recónditas playas de Australia, pasando por su etapa como fotógrafo publicitario y las amistades que le han marcado la vida. Porque el surf no es solamente lo que sucede encima de una ola, sino también el sentimiento que pone la gente apasionada que va en su búsqueda.

Jack Coleman