The Jazz Loft

A finales de la década de los 50, el emblemático fotorreportero W. Eugene Smith se encontraba en una encrucijada personal y profesional después de haber abandonado la revista Life y de haber pasado varios años trabajando en un proyecto sobre la ciudad norteamericana de Pittsburg. Entonces se vio obligado a vender su casa, su matrimonio terminó repentinamente y decidió mudarse a un loft en Nueva York que se encontraba en el corazón del distrito de los floristas.

Curiosamente, la mayoría de residentes de aquel bloque eran músicos de jazz que se ensayaban durante las noches y su vecino puerta por puerta era el influyente compositor Hall Overton, que se estaba convirtiendo en una especie de gurú para los aspirantes a músic de la ciudad. Otra persona menos paciente se hubiera quejado del ruido y del ajetreo en las escaleras, pero Eugene Smith se lo tomó como una oportunidad para seguir con su actividad de fotógrafo y complementar su visión de lo que sucedía a su alrededor con grabaciones de audio que coleccionaba de manera compulsiva.

Durante una década se dedicó incansablemente a retratar a los músicos mientras ensayaban, a tomar fotos de la calle desde su ventana (algo parecido a “La Ventana Indiscreta” de Hitchcock) y a grabar cientos de horas de conversaciones, de programas de radio y de canciones con micrófonos escondidos por todas partes. Hace unos meses se estrenó el documental “The Jazz Loft. According to W. Eugene Smith” y, después de su proyección en el Festival Moments de Málaga, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a su directora, Sara Fishko, para conocer la verdadera historia de un proyecto que abarca fotografía y jazz desde una perspectiva fascinante.

THE JAZZ LOFT. LOS CIMIENTOS DEL UNDERGROUND