Slow is Fast

Las mayores experiencias vitales no tienen necesariamente que implicar coger aviones, sellar pasaportes y hacer escalas interminables en aeropuertos hasta llegar a lugares remotos que no aparecen en los mapas. A veces, solamente hace falta fijarse en lo que tenemos a nuestro alrededor para descubrir que es posible vivir una aventura de proporciones épicas sin apenas salir del patio trasero de nuestra casa. Así fue como en septiembre del 2012 empezó esta historia protagonizada por tres amigos amantes de las olas, que tenían ganas de huir de todo para hacer un libro que reflejara ese momento introspectivo de sus vidas.

Dan Malloy, Kanoa Zimmerman y Kellen Keene montaron en un tren y se dirigieron al norte de California con la única compañía de sus bicicletas, sus tablas de surf, sus mochilas, sus réflex y una cámara de video para inmortalizar aquella gesta. La idea era simple: viajar por la costa e ir parando en granjas que mantienen la tradición de la agricultura ecológica, además de visitar playas emblemáticas para cabalgar sus olas de ensueño. Sin olvidar que este regreso a lo esencial implicaba acampar en el monte o dormir en casas de los amigos que iban cruzándose en su ruta. Hemos hablado con el ilustre Dan Malloy para conocer los secretos de ese viaje que se ha convertido en un libro editado por Patagonia y en un documental seleccionado en diversos festivales de cine internacionales.

La odisea cotidiana de “Slow Is Fast”