Reef

THE BOYS ARE BACK IN TOWN!

Texto: David Moreu

El circo de la música es irracional y no responde a ninguna fórmula predeterminada. Algunas bandas lo tuvieron todo a su favor para ser estrellas, aunque el destino quiso que sus aventuras fueran por otros caminos menos glamurosos. Cada uno se acordará de sus mitos personales al leer estas líneas, pero nadie puede negar que uno de los casos más evidentes es el de Reef. A mediados de la década de los 90, esta banda inglesa tocó el cielo con el single “Place Your Hands” y se convirtió en una alternativa más distorsionada (y rockera) al Brit Pop que entonces triunfaba en las listas de éxitos. Pero, de la noche a la mañana, todo cambió y pasó a ser un grupo de culto. En el año 2003 se separaron por diferencias creativas y agotamiento, aunque siete años más tarde se juntaron para un concierto y el éxito volvió a llamar a sus puertas. Puede que el destino se equivocara y ahora les haya concedido una segunda oportunidad. He viajado a Londres con la excusa de verlos en concierto y hablar con el cantante Gary Stringer para conocer los entresijos de su carrera, su pasión por el surf y su vuelta a los escenarios.

Viajemos en el tiempo hasta 1993, cuando empezasteis a tocar en Londres. ¿Qué recuerdos tienes de vuestros inicios como banda?
Yo tenía 18 o 19 años cuando me trasladé a Londres por primera vez y encontré trabajo en una empresa de construcción. Entonces, mi amigo Jack estaba estudiando en la universidad y empezamos a buscar a gente para montar una banda. Dominic estudiaba en la misma universidad y quedamos varias veces para hacer algunas jam sessions. Más tarde se nos unió Kenwyn, a quien yo conocía de Glastonbury, y todas las piezas encajaron. Nos salieron algunos conciertos y en seis meses firmamos con Sony S2. Todo ocurrió muy deprisa, así que supongo que tuvimos suerte. La gente del sello nos mandó a la carretera para tocar en conciertos de mierda durante un año, hasta que en 1994 grabamos nuestro primer álbum.

En aquellos días el Brit Pop estaba de moda y sonaba en todas partes. ¿Crees que encajabais en aquella escena o os sentíais como unos outsiders?
En algunas cosas sí que formamos parte de aquella escena y en otras, definitivamente, no. Nuestros héroes musicales eran Pearl Jam o Nirvana y es evidente que sin un álbum como “Nevermind” la música de guitarras distorsionadas no habría vuelto a sonar en la radio. Cuando empezamos a tocar, la prensa no nos relacionó con el Brit Pop, pero tampoco era algo que nos importara demasiado. En la canción “Don’t You Like It” de nuestro segundo disco escribí un verso que decía: “I’m not bothered, about representing your nation” porque la música no es como el deporte, no es Inglaterra contra España en fútbol, no es una bandera en una camiseta. Yo crecí en un pueblo muy pequeño llamado Glastonbury, en Somerset, así que no sé qué significa ser de Londres o de Manchester. No formaba parte de esa rivalidad. Aunque todo eso que sucedía nos ayudó a llegar a América y Australia.

Antes de editar vuestro primer álbum fuisteis de gira con Soundgarden y los Rolling Stones. ¿Cómo fueron aquellas experiencias?
Con Soundgarden fue una locura, porque acabamos emborrachándonos con ellos en el ferri que nos llevaba de Dinamarca a Suecia. Todo fue un poco confuso, pero muy divertido. Con los Rolling Stones también fue genial, aunque no llegamos a conocerlos en persona. Mick Jagger habló con la gente de nuestro sello y les dijo: “Quiero que esta banda abra nuestros conciertos”. Fue curioso ver a Keith Richards, tan menudo, entrando en la Brixton Academy con 18 o 20 cámaras persiguiéndolo. Aunque la persona que más nos ayudó en Inglaterra fue Paul Weller y siempre le estaré agradecido por cómo nos trató.

En 1995 editasteis “Replenish” y una de vuestras canciones apareció en un famoso anuncio de televisión…
En aquellos días consideraban que eras un vendido si una canción tuya sonaba en un anuncio. Pero hoy la escena ha cambiado por completo y cualquier banda quiere que su música aparezca en televisión para llegar a la gente, porque nadie escucha la radio. La prensa musical (Melody Maker y NME) nos criticó mucho por lo de “Naked” y el anuncio del Mini Disc, pero nunca nos sentimos culpables. Siempre dijimos: “Somos cuatro tíos que han pasado de no tener trabajo a estar en hoteles de 5 estrellas con supermodelos, ¡dejadnos en paz!” Teníamos claro que “Naked” no debía ser el primer single y el sello nos apoyó, así que sacaron “Good Feeling” primero.

Replenish” es el disco más distorsionado y libre de vuestra carrera. ¿Cómo fueron las sesiones de grabación?
Clive Martin fue el productor y resultó ser la mejor elección que podíamos haber tomado. Entonces éramos muy jóvenes, hacíamos muchas locuras y tampoco sabíamos cómo se grababa un disco. Él tenía experiencia, pero nunca nos hizo sentir como una banda que está empezando. Lo grabamos en Cornwall y en Bath, en el sur de Inglaterra. Cuando se editó, “Good Feeling” se colocó en el número 24 de la lista de éxitos y nosotros estábamos como en una nube, pero la discográfica esperaba algo más. Todo cambió cuando salió “Naked” como segundo single y el álbum se coló en el top-10. Así fue como conseguimos tocar en el festival de Glastonbury.

El siguiente disco se tituló “Glow” y fue producido por George Drakoulias, que justo acababa de trabajar con los Black Crowes…
Con el primer disco giramos un par de veces por los Estados Unidos y, cuando tocamos en la Costa Oeste, George vino a vernos a uno de los conciertos y le conocimos. La gente del sello creyó que sería una buena idea que nos produjera y tenían razón. Así fue cómo empezó una gran relación, seguramente la más especial que la banda ha tenido con un productor. George trabajaba con un equipo de ingenieros, de mezcladores, de percusionistas y de coristas porque puede llamar a quien quiera. Curiosamente, empezamos a grabar el disco en los estudios Abbey Road, pero él dijo: “Mirad, esto no está funcionando y necesito que vayamos a Los Ángeles”. Creo que se encontraba fuera de lugar, pero tan pronto llegamos a Los Ángeles empezó a hacer llamadas: “Necesito una sección de cuerda, necesito un coro, quiero que Benmont Tench venga a tocar el piano”. Y nosotros estábamos encantados de hacer surf en Malibú y en Zeroes.

¿Os llevabais las tablas de surf durante los viajes?
¡Por supuesto! Sobretodo cuando estábamos trabajando en el tercer disco, porque ya conocíamos mejor Los Ángeles. Pasamos tres meses allí, así que fue una experiencia fantástica y el estilo de vida es increíble. Grabamos “Rides” en los Ocean Way Studios, uno de los más famosos del mundo y donde los Beach Boys hicieron el álbum “Pet Sounds“. Fue genial estar allí con George y lo pasamos genial haciendo surf y jugando a fútbol.

Desde un punto de vista personal, “Rides” es mi álbum favorito de los que habéis grabado. La música es más relajada y creo, incluso, que intercambiasteis los instrumentos en el estudio. ¿Notasteis algún tipo de presión después de que “Glow” fuera número 1 de ventas?
Sinceramente, no creo que fuéramos conscientes de lo que estábamos haciendo. Habíamos estado mucho tiempo de gira y lo único que queríamos era parar, pero la discográfica quería que siguiéramos tocando. Así que no teníamos nada planeado para el tercer disco. Nos dejamos llevar y disfrutamos mucho experimentando como músicos. No hubo presión, aunque al principio creía que “Rides” era demasiado lento y eso me preocupaba.

Después grabasteis “Getaway“, que es un álbum descaradamente comercial. ¿Tuvisteis que cambiar vuestra manera de componer?
Totalmente. Nuestro sello lo quería así y nosotros sólo deseábamos tener otro hit. En el fondo, esa no es la manera correcta de trabajar, pero entonces estábamos conformes. Fuimos a grabarlo a Bélgica y tuvimos a nuestra disposición todo el equipo que deseamos. En el tiempo que pasó entre “Rides” y “Getaway” yo tuve a mi primer hijo y me centré en ser padre durante seis semanas. Cuando volví a tocar con la banda ya habían compuesto 6 o 7 temas, así que yo permanecí un poco al margen y no me sentí involucrado en aquella primera fase de escritura.

Una de las grandes leyendas de Reef es el quinto álbum que nunca se editó. ¿Qué sucedió realmente?
Fuimos a preparar las canciones a Devon, cerca de la playa. La verdad es que todo fue muy caótico, Jack se pasaba el día haciendo surf y todos fumábamos mucha hierba y bebíamos. Puede que, de manera inconsciente, nos estuviéramos alejando de todo. Puede que sólo quisiéramos descansar, pero nuestro sello quería que hiciéramos otro disco. Entonces viajamos otra vez a Los Ángeles, grabamos siete canciones con George y él nos dijo: “Chicos, id a casa por Navidad, descansad y volved para terminar el disco”. Regresamos a Londres y, cuando aterrizamos, me di cuenta de que Dominic ya no aguantaba más. Intenté hablar con él, pero no quería saber nada. Al reanudar las sesiones en enero, él llegó y nos confirmó que dejaba la banda. No teníamos suficientes canciones, así que cuatro se metieron en un grandes éxitos y las otras fueron caras-B. Aunque aquellos temas volvían a sonar a rock y son los que más me gustan de todo lo que hicimos con Reef.

¿Fue duro tomar la decisión de separarse como grupo?
No teníamos demasiadas opciones. Era el camino natural y teníamos que centrarnos en otras cosas. Llevábamos 10 años tocando y ya era suficiente. Creo que somos esa clase de gente que necesita hacer cosas nuevas, no se trata solamente de tocar en una banda. Jack se fue a hacer surf y no lo habría podido hacer si hubiéramos continuado. Y yo pasé más tiempo con mis hijos, así que no me arrepiento de nada.

Pero en seguida empezaste a componer nuevas canciones y montaste otra banda con Jack…
De repente estaba en mi casa en Somerset y, cuando mis hijos y mi novia se quedaban dormidos, yo empezaba a cantar. No había cogido la guitarra en dos años, pero es algo que volvió a surgir. Y entonces me encontraba que eran las 3 de la mañana y estaba escribiendo canciones. Así que llamé a Jack y le dije: “¿Qué estás haciendo?” Y me contestó que también estaba haciendo música. Él es uno de mis mejores amigos de toda la vida, así que nos juntamos y empezamos a trabajar en lo que sería el primer álbum de StringerBessant. Ensayábamos en la vieja granja de su padre, pero un día enchufamos los amplis y empezamos a tocar rock otra vez. Así que decidimos aparcar el proyecto acústico, montamos una banda que se llamaba Them Is Me, grabamos un disco y estuvimos 18 meses de gira. Tocamos en salas muy pequeñas, puede que ante 400 personas en Londres, porque se trataba de algo nuestro. Realmente, nadie estaba interesado en nosotros. Los tiempos habían cambiado, pero lo pasamos genial tocando rock otra vez y conduciendo nosotros mismos la furgoneta en los viajes. Después retomamos el proyecto acústico, grabamos el disco y salimos los dos de gira. Hasta que en el 2010 Reef se reunió de nuevo y la respuesta del público fue espectacular.

Acabáis de editar un box set que recopila toda vuestra carrera (incluso el álbum perdido) y en verano tenéis cerrada una gira por Australia. ¿Cuál es el futuro de Reef?
En mayo tocaremos con StringerBessant en Portugal y en junio en Australia con Reef y, realmente, tengo muchas ganas. Serán sólo cuatro conciertos porque tenemos que volver a Europa para tocar en otros festivales. Pero ¿quién sabe qué pasará en el futuro? El otro día estuvimos hablando y dijimos: “Podríamos grabar en el estudio el tema Social Animal”. Existe una demo en el box set, es una canción poco comercial, pero puede que nos decidamos a grabarla. Aunque lo más inmediato será el segundo álbum de StringerBessant.

Para terminar la entrevista, ¿de dónde viene tu afición al surf?
Cuando tenía 16 años y vivía en Glastonbury, había un grupo de chavales en el pueblo de al lado que hacían surf y bebían mucha sidra. Empecé a ir con ellos y me aficioné. La primera vez que me metí en el agua fue en diciembre, mientras nevaba, y nunca me he arrepentido. Antes de viajar a Londres, pasé una temporada en Newquay haciendo surf y tocando música. Formaba parte de aquel estilo de vida. Después fui a Marruecos y, gracias a la banda, he podido coger olas en América, Australia, las Maldivas y Portugal. El año pasado estuve haciendo surf en Hourtin, que está cerca de Lacanau. Y Jack también ha estado muchas veces en Francia, cerca de la frontera con España. Así que, ya sabéis, llevadnos a tocar allí…