Mudhoney

LA INDIFERENCIA DE UN FUTURO BRILLANTE.

Texto: David Moreu

Ciertas bandas no necesitan una presentación formal, aunque haga tiempo que les perdimos la pista o no hayamos escuchado sus últimos discos con la misma pasión que sus singles descatalogados. Algunos de estos grupos que nos cambiaron la vida ya no están entre nosotros, otros viven del recuerdo del pasado y luego, en una liga aparte, encontramos a Mudhoney. Más viejos y más sabios, pero igual de salvajes que antaño. No en vano, Mark Arm y los suyos son verdaderos supervivientes de otra época, aunque su música y su actitud alternativa siguen más vigentes que nunca. Como si el tiempo se hubiera congelado en un momento de esplendor eterno, la banda más emblemática del sello Sub Pop continúa editando álbumes que les acercan cada vez más a esa perfección distorsionada y caótica que ya ansiaban a finales de la década de los 80 (cuando el grunge aún era un espejismo en el horizonte). Ahora regresan al circo musical con un disco titulado “Vanishing Point” y preparan su desembarco en Europa con todo su arsenal de hits y riffs. En aquel instante de calma antes de la gran tormenta, he charlado con Mark Arm para conocer los secretos de las nuevas canciones, sumergirme en la escena de Seattle y descubrir su pasión tardía por el surf, entre otras pequeñas anécdotas marcadas por su particular sentido del humor.

Mudhoney es el título de una película de Russ Meyer de 1965, en la canción “In N’ Out of Grace” aparece un diálogo de Peter Fonda en el filme “The Wild Angels” de 1966 y vuestro nuevo disco se titula “Vanishing Point”, como la película de culto de 1971. ¿Podemos afirmar que eres un gran aficionado a este tipo de cine trash y alternativo?
No lo sé, simplemente me gusta mirar películas y cada una es distinta. Evidentemente, no me gustan todos los títulos que se estrenaron en aquella época, pero me atrae el espíritu de aquellos cineastas que tomaban riesgos con sus obras. Eso es algo que no se aprecia actualmente, sobre todo en las películas de Hollywood.

¿Por qué elegisteis este título para el nuevo álbum?
Simplemente es algo que quedaba bien junto a la imagen de la portada. Además, se trata de una referencia a un filme que nos gusta a todos. Mi película de coches favorita de aquella época es “Two-Lane Blacktop”, pero este título no funcionaba con el diseño que teníamos. Aunque se trata de una película increíble y es lo mejor que ha hecho James Taylor en su vida.

¿Qué historia se esconde detrás de la hermosa portada del disco?
Es una foto de Apamea, en Siria, que tomó mi mujer. Cuando estamos de gira, le gusta viajar a algún sitio que le interesa, y hace un par de años fue a Siria y lo pasó genial. Lo más triste es que, cuatro meses después de haber regresado, el país se fue a la mierda. Es algo muy doloroso saber que estuviste haciendo fotos a esas ciudades y que, poco después, todo eso se ha convertido en ruinas. No sé qué piensa que está consiguiendo ese cabrón mientras mata a su propia gente y destruye sus ciudades. Intenta mantener el poder, pero ¿para qué? Cuando mi esposa regresó del viaje y me enseñó las fotos, había dos que me parecieron buenas portadas para un disco, aunque aún no habíamos empezado a componer nada. Cuando el álbum estuvo terminado, mostré las imágenes al resto de la banda y elegimos esas dos que nos gustaban tanto. Una acabó siendo la portada y la otra el reverso. Creo que Jeff Kleinsmith, el diseñador gráfico de Sub Pop, ha hecho un gran trabajo con la maquetación y las fotos… les ha dado un aire oscuro y ha hecho que sean más sugerentes.

Habéis grabado el álbum en los Avast! Recording Co. de Seattle, por donde han pasado otras bandas como Bikini Kill y Soundgarden. ¿Cómo fueron las sesiones de grabación?
Nuestra intención es grabar cosas que ayuden a las canciones de la mejor manera posible. No tratamos de forzar ninguna técnica de producción, como podría ser el Auto-Tune o otras cosas parecidas que se han vuelto muy populares y que mucha gente las usa. La experiencia me dice que cuanto más directo seas al grabar, sin recurrir a trucos de producción, mejor será el resultado. Evidentemente que ponemos eco y cosas raras, pero me refiero más a ese tipo de técnicas de producción que están de moda en un momento determinado, como ese sonido cerrado de batería de los años 80 que resulta horrible hoy en día. En cierto modo, tratamos de hacer las cosas de manera clásica. Por ejemplo, me resulta complicado escuchar “Rehab Doll” por culpa del sonido de la batería. Por este motivo intento hacer las cosas de manera directa y simple, con la esperanza de que aguanten el paso del tiempo.

¿Aún sentís pasión por grabar todos juntos y en directo en el estudio?
Sí, claro. Yo grabo las voces más tarde, pero la mayoría del material es en directo. No nos lleva demasiado tiempo grabarlo, por ejemplo, para “Vanishing Point” estuvimos dos fines de semana… básicamente salimos del trabajo más temprano un jueves, cogimos el viernes libre y también grabamos el sábado y el domingo. Esto lo hicimos dos veces en 2012, una en abril y otra en septiembre. Así es cómo hicimos el álbum.

He leído en una entrevista que pasaste por una crisis creativa mientras escribías las letras de las canciones…
No fue exactamente una crisis creativa. No habíamos compuesto nada en dos años y no empezamos a trabajar en los nuevos temas hasta el 2011, justo un par de años después de que saliera “The Lucky Ones”. Yo no estaba concentrado y no pensaba en escribir letras de canciones, aunque realmente deseábamos empezar a trabajar y componer más temprano. Pero 2010 fue un año muy malo. En octubre falleció mi gran amigo Andy Kotowicz, que trabajaba en Sub Pop. Nos veíamos cada día, comíamos juntos y estábamos muy unidos, pero le atropelló un coche. Me llevó mucho tiempo empezar a pensar en otras cosas.

Una de las canciones que más me ha gustado es “I Like It Small“, gracias a ese riff de guitarra tan característico y al final frenético con las palmas. ¿Se trata de tu manera personal de definir cómo te sientes actualmente dentro de la banda?
Por supuesto, aunque también hay un poco de exageración y de humor. Realmente no sé qué entenderá alguien que la escuche y que no hable inglés como primera lengua, pero todo lo que digo en esta canción no es literal. Algunos versos me hicieron reír mientras los escribía y después dieron un giro hacia cosas sobre GG Allin, orgías y cosas de esas. Hay algunas verdades, pero sobre todo es pura diversión.

En la canción “What to Do with the Neutral” hablas sobre el hecho de involucrarte en las cosas y de ser consecuente con lo que haces. ¿Crees que los músicos y los artistas deben tener una actitud rebelde para que sus obras lleguen al público?
Hay ciertas reglas que están ahí por una razón, como si fueran semáforos. Si rompes ese tipo de reglas, es que eres un idiota. Puede que sea mi falta de formación o de técnica, pero realmente desconozco cuáles son las normas. No siento que esté tomando una postura rebelde o nada parecido, aunque siempre hemos hecho lo que hemos querido como banda y así es como funcionamos. No creo que estemos haciendo una declaración de intenciones o que vayamos en contra de nada, simplemente somos así.

Este año se celebra el 25 aniversario de Mudhoney y también de Sub Pop. ¿Cómo recuerdas los inicios de la banda y del sello?
Éramos amigos con Jonathan y Bruce antes de que se unieran para crear una discográfica. Conocí a Bruce en 1983, cuando el era DJ en el All-Ages Club y yo le pedí canciones para una fiesta de cumpleaños. Entonces él empezó a ir a mi casa y escuchábamos música en mi habitación. Ése es el primer recuerdo que tengo de él. Y Jonathan trabajaba en una emisora de radio local, además de organizar conciertos… en este punto todo se vuelve un poco borroso, pero ellos se juntaron para montar el sello y el debut de Green River fue uno de los primeros álbumes que sacaron. Incluso antes de que existiera el sello, Bruce metió a Green River en Homestead Records y entonces el disco se pudo editar. Fuimos muy afortunados de tener relación con esa gente, justo en el momento que empezaban su negocio, puesto que es algo que la mayoría de bandas no tiene. Fue una confluencia de hechos. Realmente, yo trabajaba con Bruce en un lugar llamado Musak y un día le pasé una cinta de casete de uno de los primeros ensayos de Mudhoney, que habíamos grabado con un radiocasete y sonaba fatal. Él dijo que no entendía lo que estábamos haciendo, pero nos conocía a todos, confió en nuestro instinto y nos propuso un fin de semana de grabación con Jack Endino para ver cómo sonaba. Así es cómo salió el primer single de Mudhoney.

La industria musical ha cambiado mucho en las últimas dos décadas. ¿Cómo es Sub Pop actualmente?
Aún es como una familia y yo trabajo allí. Aunque la familia ha crecido y ahora sabe mucho mejor lo que está haciendo. Hace 25 años no sabían como gestionar una discográfica… entonces estaban aprendiendo qué era un sello y nosotros estábamos aprendiendo a ser una banda. En esa época pensábamos que sería increíble ir a Europa o hacer una gira por los Estados Unidos, puesto que no lo habíamos hecho nunca y era algo que nos parecía nuevo.

¿Te arrepientes de algunas decisiones que has tomado en el pasado?
No hay ninguna razón para arrepentirse de lo que sucedió en el pasado porque no puedes hacer nada al respecto y preocuparte sería una pérdida de tiempo. Hay ciertas decisiones que, probablemente, habría sido mejor no haber tomado, pero ¿quién sabe? Puede que haya aprendido cosas gracias a mis malas elecciones y que no las hubiera aprendido de otro modo. A veces necesito aprender cosas gracias a la experiencia, en lugar de leer sobre ese tema.

Siempre se ha dicho que en los años 80 y 90 había una gran conexión entre las bandas de Seattle. ¿Cómo recuerdas la escena de en aquellos días?
Resulta complicado decirlo porque cuando Green River se separó, no volvimos a salir juntos durante unos años. Jeff, Stone, Steve y yo retomamos el contacto cuando fuimos de gira con Pearl Jam en 1993 y tocamos en Boulder (Colorado), en Las Vegas y en Reno (Nevada). No había hablado con ellos en un par de años y me di cuenta de que todo era más fácil de lo que creía. Fue muy sencillo llevarse bien con ellos. Aunque con otras personas sí que he estado siempre en contacto, por ejemplo, a Kim Thayil lo conozco desde 1983, cuando coincidimos en la misma clase de filosofía en la universidad. Las dinámicas y las relaciones varían con la gente. Hace un mes fui a la fiesta del 50 cumpleaños de Jeff, aunque hay personas a las que nunca conocí, como Chris Cornell, aunque tocaba en una banda con mi buen amigo Kim. Todo depende de la persona.

¿Cuándo te diste cuenta de que la escena de Seattle estaba creciendo demasiado?
Lo pensé en 1989, cuando un periodista británico de Melody Maker vino para escribir sobre la escena de Seattle o sobre lo que fuera. Pensé que era absurdo e incluso innecesario, pero también que era guay y deseaba que eso nos ayudara a ir a Europa. Por eso lo acepté.

Entonces nadie podía imaginar lo que sucedería, porque la gran explosión comercial fue en 1991…
Si una banda vendía 80.000 discos en 1989 era muy grande en la escena underground. Puede que Sonic Youth o The Butthole Surfers vendieran entre 50.000 y 80.000 copias, aunque la mayoría no lo lograba. Eso está muy lejos de los varios millones que llegarían a despachar algunas bandas como Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y Alice In Chains.

Me gustaría preguntarte por dos discos que son muy representativos de vuestra carrera. El primero es “Superfuzz Bigmuff”, el EP de 1988. ¿Cómo fue aquella grabación? ¿Aún te identificas con esas primeras canciones?
Por supuesto que me siento identificado con aquellos temas, aunque no recuerdo demasiadas cosas de las sesiones de grabación. Tengo esa imagen vaga de escuchar una copia de prueba con mi novia de entonces y su amiga, y me dijeron que era bastante bueno. Pero eso fue hace mucho tiempo.

¿Cómo fue trabajar con Jack Endino, vuestro productor en aquella época?
Había trabajado con Jack en la época de Green River y era genial… imagino que sigue siéndolo. Él grabó una demo de “Rehab Doll” y ahora no podemos localizar las cintas originales. Lo tengo en casete y suena mucho mejor que la versión del disco que se editó, porque se grabó en la misma 8-Track en la que hicimos “Touch Me I’m Sick“. El sonido es mucho mejor que en la versión que se comercializó del álbum y que se grabó en un gran estudio con esa mierda de sonido de batería. Me encantaría encontrar esas cintas originales.

¿Qué sensación tienes cuando la gente afirma que “Touch Me I’m Sick” es un himno generacional?
No sé si eso es realmente cierto. Una generación está formada por millones de personas y ese single puede que haya vendido 100.000 copias en total. Aunque sigue vendiéndose, así que la gente que lo compra debe ser de la misma generación. No sé qué pensar, es algo curioso.

El otro disco que me interesa es “Tomorrow Hit Today” de 1998, que fue vuestro tercer y último álbum para Reprise y contó con la producción del legendario Jim Dickinson…
Trabajar con Jim fue genial y era un tío increíble. Nuestro trato con Reprise era que teníamos un presupuesto de grabación de unos 120.000 o 140.000 dólares para cada álbum. El contrato decía que la banda podía quedarse con todo lo que no gastáramos en la grabación, así que grabamos “A Piece of Cake” y “My Brother the Cow” de manera muy barata, puede que por 20.000 o 30.000 dólares, y nos quedamos los 100.000 restantes. Así fue cómo pudimos afrontar los pagos de nuestras primeras casas… bueno, las únicas que tenemos. Habíamos firmado para dos discos y teníamos una opción para un tercero, que sería “Tomorrow Hit Today”, pero ese nuevo contrato decía que todo lo que no gastásemos se devolvería a la discográfica. Entonces pensamos que ésa era la única oportunidad que tendríamos para trabajar con un productor. Ya sabes, alguien que gana bastante dinero por el simple hecho de sentarse en el estudio. Podíamos utilizar todo nuestro precioso dinero y sacarle el máximo partido porque sabíamos que no podríamos quedarnos con nada. Fue complicado decidir con qué productor nos gustaría trabajar… y Jim Dickinson fue el único que realmente consideramos. Claw Hammer habían grabado con él poco antes y tuvieron una gran experiencia, además, su historia es fascinante. Recibimos peticiones de muchos productores y recuerdo uno que había grabado una versión de “Spill the Wine” con Michael Hutchence de INXS. ¡Todos pensamos que no sabía quién era Mudhoney! Se trata de una versión horrible de una canción bastante buena. ¿Por qué pensó que podía interesarnos? Aunque nunca sabes lo que sucede en esos cócteles de Hollywood en los que se reúnen los productores…

Por curiosidad, ¿viajasteis a Memphis para grabar ese disco?
Entonces, Matt ya estaba en una fase de transición, no quería hacer nada y no contribuía en la composición, simplemente estaba allí. Tampoco quería salir de la ciudad, así que Jim Dickinson vino a Seattle y grabamos en Litho, el estudio de Stone. Aunque yo hice algunas voces y Steve grabó algunas guitarras, en seguida Jim dijo que todo estaba correcto y que fuéramos a Memphis para hacer las mezclas. Matt no quiso acompañarnos, así que Dan, Steve y yo viajamos al sur durante nueve días y creo que ese era el plan de Jim: tan pronto hubiésemos grabado el bajo, nos llevaría a Memphis para sacarnos de nuestro ambiente y tenernos en un sitio en el que no pudiéramos hacer otra cosa que concentrarnos en el disco y comer bien.

Supongo que estuvisteis en los famosos Ardent Studios…
Si, grabamos en Ardent con John Hampton como ingeniero y conocimos a Jody Stephens, el batería de Big Star. Cuando llegamos allí, Jim propuso que grabara de nuevo mis voces y que Steve volviera a hacer sus guitarras. Así que, realmente, pasamos la mayor parte de tiempo haciendo “overdubs”. La experiencia con Jim fue genial y llegó a mezclar dos canciones, pero nos pareció que sonaban pobres y sin energía. David Bianco se encargó de las mezclas definitivas e hizo un gran trabajo. No me malinterpretes, me encantó colaborar con Jim Dickinson y fue un tipo estupendo, pero me sentí mal y un poco desleal por no haber hecho las mezclas con él. Aunque no compartíamos su visión de cómo debía sonar el disco.

¿Estar en Memphis ayudó a acentuar vuestra pasión por el blues?
No, el tema “Sweet Young Thing” de nuestro primer single ya era una canción de blues y este género siempre ha formado parte de la psicodelia. Si tuviera que elegir mis dos estilos favoritos, tiraría por la psicodelia y el punk… pero no me refiero al punk actual, sino al que se hizo hasta 1983. Desde bandas como The Stooges y los MC5, hasta el hardcore norteamericano y el sello Discharge. También me gusta mucho lo que se hacía en Ohio, con grupos como Rocket from the Tombs, Pere Ubu, The Dead Boys, The Bizarros y Devo. Aquello era increíble. Incluso añadiría a The Cramps, porque eran de Ohio, pero se trasladaron a New York. Entonces, The Dead Boys también se mudaron a New York y Devo se instaló en Los Ángeles. ¡Nadie quería quedarse en Ohio!

Cambiando de tema, en varias ocasiones has comentado que eres muy aficionado al surf y al skate. ¿Qué te atrae de estos dos deportes que se han convertido en iconos culturales?
Antes practicaba más el skate, pero ahora tengo 51 años y duele mucho cuando caigo al suelo. En los últimos seis o siete años me he dedicado más al surf, aunque me gustaría vivir al lado de la playa. Las más cercanas de Seattle están a dos horas y media y el agua está muy fría. Al principio solamente lo practicaba cuando iba de vacaciones a México o a sitios parecidos. Así que me llevó bastante tiempo meterme en serio en este deporte, aunque todavía no soy demasiado bueno. Si viviera en California o en un sitio como San Clemente, iría cada mañana a coger olas antes del trabajo y sería ideal. Pero no creo que Sub Pop traslade sus almacenes a San Clemente. Steve patina todo el día y es realmente bueno. Jeff Ament tiene dos “bowls” de su propiedad y, curiosamente, cuando tocamos con Pearl Jam en septiembre, fue allí el último sitio donde patiné. Pero no me importa tanto la cultura que va relacionada, sino la sensación que tienes cuando lo practicas.

¿Te gusta coger olas en las ciudades que visitas cuando vais de gira o el calendario es demasiado ajustado?
Normalmente los horarios son muy ajustados. Lo probé una vez en Brasil cuando teníamos un día libre, pero no debería haberme molestado. El mar estaba muy revuelto y las condiciones no eran buenas, aunque yo quería intentarlo. Así que alquilé una tabla, pero acabó partiéndose por la mitad cuando impactó contra una ola. No era ni un buen break, simplemente una playa un poco extraña, y las olas venían de todas las direcciones. No pude coger ninguna, pero remé bastante y lo pasé bien. También tenía ganas de practicar surf cuando fuimos a Israel, pero no había olas.

Deberías probarlo en el norte de España la próxima vez que toquéis aquí, porque las olas son muy buenas…
Eso sería fabuloso. Normalmente no tenemos demasiado oportunidad, porque debemos juntar todas las fechas en el poco tiempo que disponemos para salir de gira. Lo habitual es que vayamos de una ciudad a otra el día después del concierto, aunque a veces viajamos de noche.

¿Tenéis planeado hacer una gira de presentación del nuevo disco?
Sí, estaremos en Europa en mayo y, sobre todo, tocaremos en Alemania. No hemos hecho una gira grande por ese país desde 1995 y solamente hemos tocado dos veces allí desde que Guy está en el grupo… estuvimos en Berlín hace dos años y en Múnich el año pasado. Lamentablemente no visitaremos España, no pasaremos por Francia y daremos un único concierto en Italia, cuando lo habitual es que hagamos muchos conciertos en estos países. ¡Pero este año le toca a Alemania! Espero que el próximo año pasemos por España porque nos encanta.

Para terminar la entrevista, he leído que uno de los conciertos más inverosímiles que habéis hecho fue en Manila (Filipinas)…
No se si el más inverosímil, pero sí que fue el más extraño porque la seguridad del concierto la llevaba el ejército. En el foso que separaba el escenario del público podías ver a los soldados con ametralladoras y fue muy raro.