Jimbo Phillips

SKATE, ARTE & ROCK N’ ROLL.

Texto: David Moreu

Puede que los tiempos hayan cambiado y que el arte ya no sea la herramienta reivindicativa que estaba predestinada a cambiar el mundo, pero aún hay artistas que logran crear un universo visual propio y unir a gente muy variopinta con su obra. Éste es el caso de Jimbo Phillips, uno de los ilustradores más reputados de la escena de surf y de skate norteamericana que cruzó el charco a principios de mayo para presentar una exposición itinerante con sus últimas creaciones. Hablé con el artista sentados en un sofá de La Jaula Abierta de Barcelona, justo antes del frenesí de la inauguración, y nos contó los secretos de su arte y de su pasión por la música. El resto son colores brillantes, olas gigantes y tablas de skate surrealistas. 

Empecemos por el principio. ¿cómo fueron tus inicios en el mundo del skate y del surf?
Empecé a patinar cuando tenía cinco o seis años y me lancé a practicar surf a los diez. Así que he estado vinculado a estas culturas toda mi vida. Y, además, mi padre trabajaba para una marca de skate, por lo que siempre tenía patines, tablas fiberflex y cosas de esas. ¡Y, hoy en día, sigo practicándolo!

Supongo que el hecho de nacer en una ciudad como Santa Cruz ya incita a lanzarse a las olas y a coger una tabla de skate…
El surf y el skate están estrechamente unidos a la cultura de esa ciudad. La mayoría de chavales que viven allí practican una cosa o la otra, sino las dos. Y el snowboard también está relacionado con toda esa movida. Sin olvidar que la música igualmente tiene mucha importancia. Muchos amigos tocan en bandas, incluso yo tocaba en un grupo hace tiempo. En este sentido, la música, el surf, el skate, el snow y el arte están muy unidos y transmiten buenas vibraciones.

¿Cuándo decidiste que querías convertirte en artista? ¿Contaste con el apoyo de tu padre?
Cuando era pequeño ya dibujaba, pero mi padre siempre me decía: “Es un trabajo muy complicado, deberías ser abogado o cualquier otra cosa”. Pero supongo que eso no estaba hecho para mi, puesto que patinaba y hacía surf. Además, me gustaba mucho lo que hacía mi padre. Siempre intentaba imitar sus ilustraciones y, cuando cumplí dieciocho años, me surgió la oportunidad de trabajar para él como aprendiz. Así fue cómo descubrí las reglas del negocio. Trabajamos juntos durante dos años, hasta que decidí establecerme por mi cuenta y, hasta ahora, éste ha sido mi camino.

Cuando empezaste a trabajar por tu cuenta, también entraste en la industria musical. ¿Fue una decisión premeditada o improvisaste sobre la marcha?
Fue un poco de ambas maneras. Siempre me había gustado la música, ya fuera rock, metal o punk, y realmente quería hacer diseños para bandas que me interesaran. Así que empecé con grupos locales que necesitaban pósteres para conciertos. Puede que se tratara de shows pequeños, pero hacía los carteles en serigrafía para celebrar el evento y que la gente los comprara. Y entonces di el salto a bandas mayores para los conciertos de Bill Graham Presents. El mundo de los pósteres de rock me fascina, en ciertos aspectos es muy parecido al diseño de tablas de skate, puesto que es muy libre, no tiene normas, puede ser muy radical y siempre puedes volcar en ellos tus inquietudes más creativas.

¿Podrías explicar en qué consiste la magia de los pósteres de rock?
Es una cosa que puedes colgar en la pared, que puedes mirar, tocar y sentir. La promoción y la publicidad en Internet no es igual de efectiva, porque no llega de una manera tan real. Lo mismo sucede con el acceso a la música que vivimos actualmente. La gente baja canciones y las escucha, pero no tiene nada tangible en sus manos. Siempre me ha gustado tener el álbum, sacar el vinilo, poder apreciar las fotos y el diseño…

¿Cuáles son tus preferencias musicales?
Por la mañana cuando me levanto, siempre escucho música tranquila y acústica o reggae. Más tarde, hacia la hora de comer, necesito ponerme las pilas y escucho algo de punk, metal o rock n’ roll. Me gustan estilos musicales muy variados, pero siempre acabo volviendo a mis raíces, a cuando era un chaval. En este caso, Iron Maiden, Black Sabbath, Pennywise, Bad Religion… esa es la música que pone en marcha los engranajes de mi cabeza y me incita a dibujar cosas.

¿Crees que la rebeldía es una buena manera para que los artistas puedan crear cosas originales?
Eso es completamente cierto. Por lo que se refiere a mi arte, siempre intento romper las normas, ser transgresor y llamar la atención de la gente… no siempre hay que ofrecer imágenes bonitas. A veces puede funcionar con algo bello, pero también intento incorporar elementos más radicales, algo que sea estridente y que te sacuda. En ocasiones puede ser, simplemente, el color. Otras veces es la imagen que dibujas.

El surf, el skate y la música son tres industrias muy distintas entre sí. ¿Cómo afrontas los diseños para cada una de ellas?
En ciertas cosas se parecen y en otras son completamente distintas. Cada marca tiene ideas muy concretas de lo que quiere y de cómo quiere que las representes a nivel gráfico. Cada banda tiene un estilo de música, así que es importante pensar en qué imagen te generan sus canciones. Sin duda, las bandas son las más complicadas a la hora de trabajar, porque tienen varios miembros y a veces te encuentras con cuatro personas hablando al mismo tiempo y diciendo cosas como: “Me gusta eso, quiero aquello, no me interesa lo de más allá”. Siempre tienes que tener en cuenta lo que te dicen, condensarlo en una imagen bonita y, con un poco de suerte, podrás crear algo que guste a todo el grupo. En la industria del skate acostumbra a haber un skater que está patrocinado y te dice cosas como: “Me gusta el chocolate”. Así que debes hacer sus tablas con barras de chocolatina para que reflejen su personalidad. Aunque a veces estos skaters no tienen ideas, así que tienes que apañarte como puedas.

Entonces ¿es importante conocer a las bandas y a los skaters antes de hacer las ilustraciones?
La mayoría de veces sí que es necesario y te ayuda mucho. Pero si no puedes conocerlos personalmente porque están en otra parte del mundo, entonces puedes conseguir una copia de su disco o buscar vídeos del skater en cuestión, simplemente para tener una idea de qué hacen y cómo son.

¿Crees el surf y el skate se han desvirtuado al convertirse en una moda tan extendida?
Es cierto que se han convertido en una práctica muy aceptada a nivel social, incluso las grandes empresas quieren relacionarse con esa cultura, puesto que el surf y el skate están en el centro de los deportes de acción. Hoy no es extraño que una marca de coches o una multinacional discográfica quieran parecer más underground y decidan vincularse con el mundo del skate o del surf porque saben que los jóvenes lo respetan mucho y lo adoran. Creen que si la gente los relaciona con esa cultura o con la música hardcore, tendrán más aceptación.

Al mismo tiempo, las grandes marcas están volviendo al concepto “old school”…
¡Exacto! Hoy en día hay demasiados logos hechos con ordenador y demasiados gráficos en 3D. La gente quiere ver las ilustraciones hechas a mano, las líneas gruesas del rotulador, disfrutar del viejo estilo de crear imágenes… yo siempre intento permanecer fiel a esa idea de arte.

También aportaste tu creatividad a un videojuego de Tony Hawk. ¿Cómo fue esa experiencia y cómo te involucraste en el proyecto?
El juego está hecho con los gráficos 3D habituales, pero hay un momento que el protagonista coge una revista, la abre y las imágenes empiezan a salir de ella. Es impresionante como se han incorporado mis ilustraciones en la historia del videojuego. Curiosamente, me involucré en este proyecto porque me contactó la empresa que hace los juegos, aunque no conocí a Tony Hawk hasta que todo hubo terminado. Fue muy excitante conocerlo, estrechar su mano y participar en un proyecto tan divertido.

Cada artista tiene una forma distinta de trabajar y de planificar sus obras. ¿Cómo es tu proceso habitual de ilustración?
Normalmente empiezo con lápiz y papel para dejar fluir las ideas y hacer la composición general. Una vez tengo el trazo hecho y me gusta lo que veo, cojo otra hoja de papel, la pongo encima de la ilustración y la calco con un pincel o un rotulador negro para hacer que cobre su forma real. Después lo escaneo y pongo los colores con el ordenador, dejándolo listo para hacer el tránsfer a las tablas de skate. De vez en cuando también hago pinturas en acrílico y siempre son más dispersas porque no tienen que ser un diseño perfecto para reproducirlo. En este aspecto, el acrílico es una técnica que me ofrece más libertad creativa. Aunque una cosa tengo muy clara, siempre quiero utilizar muchos colores y, si puede ser, muy brillantes.

¿Existe alguna manera de encontrar la inspiración o es un mito que habéis difundido los artistas?
Haciendo skate, escuchando música, también la ciencia ficción, las películas de monstruos que veía cuando era pequeño, mi colección de cómics, así como las revistas Mad Magazine. Me gusta incorporar un poco de humor y algunos chistes, aunque sea en un lateral de la ilustración. Encuentro la inspiración en las cosas que me gustaban cuando era un crío, así que ahora tengo la oportunidad de representarlas y que gusten a la gente. ¡Es una buena manera de cerrar el círculo!

Rick Griffin y John Van Hamersveld fueron los grandes pioneros del arte vinculado al surf y al rock en los años 60. ¿Han representado alguna influencia en tu manera de crear?
¡Por supuesto! Ellos fueron los auténticos pioneros del movimiento del surf y del skate, además, las creaciones de Rick Griffin han sido una gran fuente de inspiración para mi. Siempre me ha fascinado su manera de trazar las figuras y creo que logró capturar un momento muy especial con su arte. Eso es algo que aún se vive hoy en día.

¿Qué opinión te merece el street art? ¿Te sientes vinculado a sus ideales?
Creo que tiene muchos elementos similares a lo que yo hago habitualmente, puesto que esos artistas trabajan fuera del universo comercial. Lo que más me gusta del arte urbanot es que, simplemente, se lanzan a las calles a crear sus dibujos. No hay normas establecidas. Cada uno crea sus propio mundo, sus propias reglas y eso es lo que yo intento hacer también con mi arte. Conseguir que sea un mundo propio.

Cuéntanos en qué han consistido las dos exposiciones que has hecho en Europa. ¿Has tenido tiempo de perderte por las ciudades?
Diseñé una colección de ropa para Volcom, ya sabes, camisetas, bermudas, cinturones, monederos, chanclas, toallas… y decidieron traerme a Europa, concretamente a Burdeos y a Barcelona, para hacer estas dos exposiciones. Se trata de promocionar a la marca, pero también de difundir mi obra fuera de los Estados Unidos. A la gente le está gustando mucho y a mí me gusta que les guste tanto. Esta mañana he ido a ver la Sagrada Familia y es espectacular, creo que me ha inspirado para crear algo. Las catedrales siempre son muy precisas y con las líneas muy marcadas, pero el estilo de Gaudí es mucho más orgánico. ¡Me ha gustado mucho!

Y la última pregunta. ¿Qué proyectos de futuro tienes previstos?
Si todo va bien, el año próximo editaré un libro que recopilará toda mi carrera artística. He empezado a trabajar en él y será una retrospectiva de todo lo que he hecho, aunque puede que incluya un par de cosas nuevas. Es curioso porque, cuando veo las ilustraciones del principio, pienso: “Entonces era muy joven y ahora lo haría completamente distinto”. Pero, al mismo tiempo, es fascinante ver la evolución y apreciar cómo el arte ha ido mejorando.