Fred Wesley

RECUERDOS DESDE LA GALAXIA FUNK.

Texto: David Moreu

La época dorada del funk no la escribieron solamente los cantantes famosos y las grandes estrellas, sino que también hubo algunos músicos que lograron destacar dentro de sus respectivas bandas de acompañamiento y se alzaron como verdaderas leyendas. A pesar de que cada aficionado tendrá sus preferencias y sus propios héroes anónimos, nadie puede poner en duda que uno de los casos más emblemáticos es el de Fred Wesley, el trombonista que se unió al séquito de James Brown a finales de la década de lo 60, que le ayudó a componer algunos de sus temas más famosos y, sobre todo, que se convirtió en el líder indiscutible de The J.B’s cuando estalló el fenómeno del funk a nivel planetario. En una época marcada por la Guerra de Vietnam, las protestas a favor de los derechos civiles y los ecos de la psicodelia, este músico decidió expandir sus horizontes y poner su creatividad al servicio de los Parliament-Funkadelic de George Clinton, además de grabar junto a mitos como Ray Charles y la Count Basie Orchestra. Hace unos meses protagonizó una extensa gira por España y tuve la oportunidad de hablar con él en un momento en el que su música vuelve a ser más vigente que nunca gracias a los samples de los artistas de hip-hop. Puede que las modas funcionen en ciclos y que el funk haya perdido el componente reivindicativo de antaño, pero sus solos de trombón y su groove siempre serán un paradigma de la música negra más cool.

Usted nació en 1943 en Georgia, pero se crió en Alabama. ¿Cómo recuerda la vida en el profundo sur de los Estados Unidos en aquella época marcada por la segregación racial y los inicios de su pasión por la música?
Lo recuerdo muy bien porque fue una época increíble. Descubrí mi pasión por la música gracias a mi padre, que era el líder de una big band y fue el primero que me dio la oportunidad de tocar cuando solamente tenía 13 años, porque entonces necesitaba a un trombonista con urgencia. Resulta que me compró ese instrumento y me dijo: “Si aprendes a tocarlo, podrás estar en mi banda”. La verdad es que en aquella época no me involucré demasiado en el movimiento por los derechos civiles, pero mi madre sí que lo hizo. Ella y muchas de sus amigas de Alabama participaron de manera activa en el movimiento para la aprobación de la ley de derecho de voto de 1965. A pesar de que ella nunca sufrió ningún tipo de violencia en las marchas pacíficas, la gente que se manifestaba siempre tenía que estar alerta por lo que pudiera suceder.

Supongo que la pregunta que muchos todavía deben hacerle es cómo conoció a James Brown y qué impresión le causó en ese primer encuentro…
Lo conocí gracias a mi amigo y trompetista Waymon Reed, que me dijo que había la posibilidad de unirme a la banda de James Brown y me lo presentó de inmediato. Mi primera impresión fue que era un cantante muy afeminado porque solamente chillaba y gritaba delante del micrófono. En aquel momento no creí que fuera un gran músico y, cuando nos reunimos todos los músicos para los primeros ensayos, tampoco tuve la sensación de que practicásemos lo que yo necesitaba aprender como miembro nuevo de la banda. Realmente, parecía que James Brown estaba más interesado en chulear delante mío para hacerme saber que él estaba al mando de todo. Y lo entendí perfectamente.

Visto en perspectiva, ¿qué recuerdos tiene del legendario concierto que ofrecieron en Boston el día que asesinaron a Martin Luther King en 1968?
Nos enteramos de la trágica noticia durante el día y, si te soy sincero, todos estábamos muy tristes y un poco asustados por lo que pudiera suceder al llegar a la ciudad. Nos dirigíamos hacia Boston en autobús para el concierto y, realmente, no sabíamos qué iba a pasar esa noche. Teníamos miedo y yo era nuevo en la banda, así que nos limitamos a hacer caso de lo que decía James Brown. Después de muchas dudas y discusiones, él decidió que se celebraría el concierto como estaba previsto y todo salió muy bien.

Uno de los grandes temas que grabaron en aquella época junto a James Brown fue “Say it Loud – I’m Black and I’m Proud“. ¿En algún momento imaginó que se convertiría en un himno para los afroamericanos?
La verdad es que no tengo un recuerdo demasiado claro de James Brown componiendo ese tema. Entonces Pee Wee era el líder de la banda, siempre le ayudaba a componer y creo que ensayamos la parte instrumental de la canción durante dos semanas antes de grabarla. Una vez estábamos encerrados en el estudio, James Brown apareció con un grupo de niños del barrio de Watts de Los Ángeles y les dijo: “Cuando yo diga ‘Say it loud’, vosotros tenéis que responder ‘I’m black and I’m proud’ bien alto”. Y así es cómo se hizo la canción. Fue un período muy emocionante de la historia y estoy contento de haber formado parte de todo lo que se vivió.

A principios de los años 70 grabó varios álbumes al frente de The J.B’s. ¿En qué momento decidieron que la banda podía tener entidad propia más allá de la figura de James Brown?
No hubo un momento concreto en el que decidiéramos empezar una carrera como banda. No fue algo premeditado, sino que fue una especie de premio que nos dio James Brown por nuestro compromiso. Resulta que, por contrato, él tenía que entregar una serie de álbumes al sello Polydor Records, así que tuvo la idea de grabar unos cuantos conmigo y el resto de la banda, además de dar una oportunidad a artistas como Lyn Collins y a otros miembros de su revue. Creo que nuestro trabajo con James Brown y el duro entrenamiento que habíamos tenido junto a él fue lo que contribuyó a que Maceo Parker, Pee Wee Ellis y un servidor encajásemos musicalmente de esa manera tan increíble… aunque también podríamos atribuirlo a nuestras experiencias similares cuando éramos jóvenes. Igual que yo, ellos dos se criaron escuchando a gente como Ray Charles y Art Blakey.

Uno de los singles más famosos de The J.B’s es “Doing It to Death”, que se editó en 1973, vendió un millón de copias y rompió todos los esquemas del funk de la época gracias su larga duración…
Aquella canción fue, simplemente, el producto de una jam session en el estudio de grabación que se alargó durante 10 minutos y resulta que, sin pretenderlo, se convirtió en un clásico muy innovador del funk. Fred Thomas tenía su parte al bajo, Cheese tocaba la sección de guitarra y Jabo disponía de su momento de lucimiento a la batería. Desde mi punto de vista, se trata de una canción 100% de Jabo porque no había nadie más que pudiera aportar ese ritmo de la manera que él lo hizo. Ten en cuenta que muchos de los temas que James Brown hacía en el estudio surgían de esa manera tan improvisada.

A mediados de la década de los 70 abandonó la banda de James Brown y empezó a tocar con George Clinton. ¿Se sentía identificado con esa visión más psicodélica y reivindicativa del funk?
George era muy distinto a James Brown porque acostumbraba a actuar como si fuera un miembro más de la banda. Él nos hacía saber que estaba al mando de todo, pero seguía siendo uno de los nuestros. Siempre decíamos que su manera de trabajar se asemejaba a un “control de calidad”. Por ejemplo, yo le pasaba mis partes de trombón y él decidía qué fragmentos utilizaba y qué fragmentos no incluía en la canción. Fue un período muy divertido en el que también conocí bastante bien a Sly Stone.

En 1978 se adentró en el mundo del jazz y actuó con la Count Basie Orchestra. ¿Cree que su experiencia en el mundo del funk aportó nuevos matices a la escena del jazz?
No creo que yo aportara nada nuevo a Count Basie, sino que fue él quien me enseñó multitud de cosas importantes para mi carrera. Era un gran líder y le estoy muy agradecido por haberme ofrecido la oportunidad de trabajar junto a él durante aquellos años. Ten en cuenta que el jazz fue mi primer amor y sigo amándolo igual o más en la actualidad, aunque también aprecio mucho el valor del funk.

Para terminar la entrevista, ¿qué opina del fenómeno del hip-hop después de su colaboración con De La Soul y de que tantas bandas hayan sampleado su música?
El hip-hop es lo que sucede ahora mismo y me gusta valorarlo como una manera distinta de hacer las cosas, si lo comparo con la época en la que yo empecé a tocar. Es cierto que los artistas de hip-hop y los disc-jockeys utilizan muchos samples para sus canciones, pero no me importa en absoluto. Si te soy sincero, aprecio mucho que los jóvenes sampleen mi música porque los tiempos han cambiado y las cosas se hacen de otra manera.