Bunker 77

Algunas historias resultan tan asombrosas que es fácil pensar que han salido de la imaginación más desquiciada de un novelista amateur. Sin embargo, a veces el destino encuentra su manera de demostrarnos que todo aquello que parecía ficción es más real que la vida misma y nos lo presenta en forma de documental para la gran pantalla. A lo largo de las décadas, el mundo del surf nos ha sorprendido con varios relatos apasionantes que han contribuido a magnificar la leyenda de este deporte, pero el año pasado se estrenó un título que ha roto todos los esquemas y ya se considera como una obra de referencia para todos los amantes de esta cultura. Nos referimos a “Bunker 77”, la extraordinaria, salvaje y brutal historia de un personaje llamado Bunker Spreckels, que convirtió su vida en una montaña rusa de excesos a pie de playa y la vendió a los medios de comunicación mucho antes de que existieran los reality shows. No en vano, era el único heredero de una familia que había hecho fortuna en el sector industrial y su madre se había casado con Clark Gable, una de las mayores estrellas del Hollywood clásico. Sin embargo, este joven decidió enfrentarse a ese mundo de abundancia y practicar surf como si no hubiera un mañana en el horizonte. Se trata de una narración fascinante que nos lleva desde la década de los 50 en la utópica ciudad de Los Ángeles, hasta un desmadrado road trippor Sudáfrica en medio del Apartheid de los años 70, pasando por largas temporadas en la North Shore de Hawái y toda clase de excesos propios de un outsider que vive en un presente constante de vicio y decadencia. Hemos tenido la oportunidad de entrevistar al director Takuji Masuda y al fotógrafo Art Brewer (amigo personal de Bunker) para trazar este relato de manera conjunta y así indagar en cómo se gestó el documental y descubrir la cara oculta de un personaje que revolucionó el mundo del surf con su actitud de rebelde sin causa.

BUNKER 77